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CONTACT: Donald Lehr – The Nolan/Lehr Group
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dblehr@cs.com / www.templetonprize.org
FOR RELEASE:
Tuesday, March 19, 2019
6:00 AM EDT / 10:00 hours GMT

 

MARCELO GLEISER GALARDONADO CON EL PREMIO TEMPLETON 2019

 

WEST CONSHOHOCKEN, PA. – Marcelo Gleiser, físico teórico, cosmólogo, y uno de los más elocuentes defensores de que la ciencia, la filosofía y la espiritualidad son expresiones complementarias de la necesidad humana de abrazar el misterio y lo desconocido, fue anunciado hoy como el Ganador del Premio Templeton 2019.

Gleiser, 60, Profesor Appleton de Filosofía Natural y profesor de física y astronomía en el Dartmouth College en Hanover, New Hampshire, ha ganado el reconocimiento internacional por sus libros, ensayos, blogs, documentales de televisión, y conferencias en los que presenta a la ciencia como una búsqueda espiritual para comprender los orígenes del universo y de la vida en la Tierra.

Nacido en Brasil, donde sus libros son best seller y sus series de televisión atraen audiencias por millones, Gleiser se convierte en el primer latinoamericano en ser galardonado con el Premio Templeton.

Durante 35 años su investigación ha examinado una vasta diversidad de temas, desde el comportamiento de los campos cuánticos y las partículas elementales, hasta la cosmología del universo temprano, la dinámica de la transición de fases, astrobiología, y nuevas medidas fundamentales de entropía y complejidad basadas en la teoría de la información, con más de 100 artículos publicados a la fecha.

Gleiser es una voz prominente entre los científicos, pasados y presentes, que rechazan la noción de que la ciencia sola puede llevar a las últimas verdades sobre la naturaleza de la realidad. En cambio, en su carrera paralela como intelectual público, Gleiser revela los vínculos históricos, filosóficos y culturales entre la ciencia, las humanidades y la espiritualidad, y defiende un enfoque complementario del conocimiento, especialmente en cuestiones en las que la ciencia no puede ofrecer una respuesta final.

Gleiser suele describir a la ciencia como un “vincularse con lo misterioso”, inseparable de la relación que la humanidad tiene con el mundo natural. Sus escritos proponen que la ciencia moderna ha devuelto la humanidad al centro metafórico de la creación – su doctrina del “centrismo humano” – al revelar la improbable singularidad de nuestro planeta, y la excepcional rareza de los seres humanos como seres inteligentes capaces de comprender la importancia de estar vivos. Esta inversión del Copernicanismo, sostiene Gleiser, provoca la necesidad de una nueva moralidad cósmica donde la sacralidad de la vida se extiende al planeta y a todos los seres vivientes.

El Premio Templeton, valuado en 1.1 millones de libras esterlinas, es uno de los mayores premios individuales y honra a una persona que ha hecho una contribución excepcional para afirmar la dimensión espiritual de la vida, ya sea a través de intuiciones, descubrimientos, o hechos prácticos. El anuncio se ha realizado online en www.templetonprize.org hoy por la Fundación John Templeton, radicada en West Conshohocken, Pennsylvania.

Establecido en 1972 por Sir John Templeton, inversor internacional y filántropo, el Premio es una piedra angular de los esfuerzos de la Fundación para servir como un catalizador filantrópico de descubrimientos relacionados con las preguntas más íntimas y profundas que confrontan a la humanidad. La Fundación apoya investigación en temas que van desde la complejidad hasta la evolución, la emergencia, la creatividad, el perdón y el libre albedrío.

“El Profesor Gleiser encarna los valores que inspiraron a mi abuelo a establecer el Premio Templeton y a crear la Fundación John Templeton”, dijo Heather Templeton Dill, presidente de la Fundación John Templeton, en una declaración disponible en www.templetonprize.org. “Dos valores que le eran particularmente importantes, y el foco de varios proyectos de la Fundación, son la búsqueda de la alegría en todos los aspectos de la vida, y la profunda experiencia humana del asombro”.

“El trabajo del Profesor Gleiser muestra una innegable alegría por la exploración. Mantiene el mismo sentido de asombro y admiración que experimentó primero como un niño en las playas de Copacabana, contemplando el horizonte o el estrellado cielo nocturno, curioso de lo que yacería más allá”, añadió Templeton Dill. “Tal como escribe en The Island of Knowledge, ‘el Asombro es el puente entre nuestro pasado y nuestro presente, llevándonos hacia el futuro mientras continuamos buscando’”.

“El camino de la comprensión científica y de la exploración científica no es solamente acerca de la parte material del mundo, sino que también es una parte espiritual del mundo”, afirmó el Profesor Gleiser en su aceptación videograbada del Premio en www.templetonprize.org. “Mi misión es devolverle a la ciencia, y a quienes están interesados en la ciencia, este vínculo con lo misterioso, para que entiendan que la ciencia es simplemente otra manera de vincularse con el misterio de quiénes somos”.

En su carta apoyando la nominación de Marcelo Gleiser al Premio, Evan Thompson, profesor de filosofía en la University of British Columbia, afirmó: “Sus incansables esfuerzos para ofrecer una visión cohesiva, justa, e inclusiva de la humanidad y de su futuro hacen que avance el florecimiento humano, reuniendo pueblos de diferentes culturas y religiones en una conversación global sobre la importancia del sobrepasar antiguos estereotipos para celebrar la condición humana y nuestro rol como custodios del planeta”.

“Este es un premio extraordinario para Dartmouth, y no podríamos estar más orgullosos de Marcelo, que con su trabajo alcanza lo más profundo de la cuestión del lugar de la humanidad en el cosmos y explora las preguntas más grandes de nuestra existencia,” dijo Philip J. Hanlon, Presidente de Dartmouth. “Este premio reconoce su lugar entre los científicos, teólogos, escritores, y otros que han transformado la manera en la que vemos el mundo”.

Marcelo Gleiser nació en Río de Janeiro en el seno de una influyente familia de la comunidad judía de Río y recibió una educación escolar hebrea conservadora. Comenzó ingeniería química en la universidad, pero rápidamente cambió a física, recibiendo el título de Bachiller en Ciencias por la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro en 1981.

Al año siguiente obtuvo una maestría en física en la Universidade Federal do Rio de Janeiro, y, en 1986, un doctorado en física teórica en el King’s College London.

Como investigador post-doctoral, escribió una serie de artículos sobre las consecuencias cosmológicas de teorías con dimensiones espaciales extra, como proponen los modelos de unificación, y uno de los primeros artículos examinando cómo la teoría de las supercuerdas podría relacionarse con el Big Bang. Pronto, su investigación se diversificó en aspectos de ruptura de simetrías, transiciones de fase y la estabilidad de sistemas físicos, conceptos que influenciarían su crítica posterior a las llamadas “teorías del todo”.

A los 32 años, Gleiser fue designado como profesor asistente de física y astronomía en el Dartmouth College y como profesor titular a los 39 años de edad. Durante esos años, Gleiser se distanció de las teorías de unificación y expandió sus visiones científicas a un contexto cultural más amplio, resultando en su primer libro, The Dancing Universe. Pensado como un libro de texto para estudios de grado no-científicos en Dartmouth, esta exploración de las raíces filosóficas y religiosas del pensamiento científico y sus influencias de los tiempos antiguos y modernos marcó la emergencia de Gleiser al público intelectual.

Prosiguieron cuatro libros más escritos en inglés, detallando su creciente escepticismo respecto de la búsqueda de la perfección matemática en el universo, llamando, en cambio, a celebrar la imperfección, la asimetría y el desbalance como poderes creadores en la naturaleza. Gleiser se convirtió en un crítico de los pronunciamientos generales sobre cuestiones que no podemos conocer como la inevitabilidad de la unificación de las fuerzas y la certeza de que la física ha resuelto la pregunta por el origen del universo. También fue creciendo su rechazo a las afirmaciones de sus colegas científicos que declaman la poca importancia de la filosofía de la religión.

La investigación de Gleiser fue gradualmente virando hacia cómo las propiedades de la materia pueden haber cambiado a medida que el universo evolucionó, y las fuerzas que luchan contra las tendencias para que los sistemas se disipen o decaigan. En 1994 Gleiser co-descubrió los “oscilones” – pequeñas porciones de energía muy duraderas compuestas de muchas partículas – y continua examinando sus asombrosas propiedades. Hoy en día, Gleiser utiliza la teoría de la información para explorar cómo la estabilidad de los sistemas físicos – de escalas subatómicas y astrofísicas – se encuentra codificada en la complejidad de sus formas. También ha tornado su atención a temas como el origen de la vida en la Tierra, en particular al rol que juegan las asimetrías bioquímicas en la formación temprana de los polímeros, precursores de las biomoléculas complejas, y se ha convertido en una voz influyente en la creciente comunidad de astrobiología.

Aunque se describe como agnóstico, Gleiser es un no-ateo declarado. “Veo al ateísmo como inconsistente con el método científico como tal, esencialmente, creer en el no-creer”, dijo en una entrevista en 2018 en Scientific American. “Uno puede no creer en Dios, pero afirmar su inexistencia con certeza no es científicamente consistente”.

Gleiser es un comentador popular en numerosos documentales con un don para una comunicación clara y concisa. En 2009 co-fundó el blog National Public Radio, “13.7: Cosmos y Cultura”, al que ha contribuido con más de 400 artículos. En 2018 fue recreado como “13.8” en orbitermag.com. También ha escrito más de 900 columnas semanales para Folha de São Paulo, el mayor periódico de Brasil.

En 2016 estableció el Institute for Cross-Disciplinary Engagement en Dartmouth para avanzar y transformar un diálogo constructivo entre las ciencias y las humanidades en la academia y la esfera pública, especialmente sobre cuestiones fundamentales para las que reunir perspectivas multidisciplinares es esencial. El Instituto, apoyado en parte con financiamiento de la Fundación John Templeton, patrocina diálogos y talleres en ciudades de los Estados Unidos presentando científicos, profesionales de las humanidades y líderes espirituales.

Marcelo Gleiser y su esposa, Kari Amber Gleiser, psicóloga del trauma, compiten internacionalmente en carreras espartanas – carreras de larga distancia con obstáculos – y ultramaratones, las que describe como una integración meditativa de la mente y el cuerpo con la vastedad del mundo natural. Viven con sus hijos en Hanover, New Hampshire.

Gleiser se suma a un grupo de 48 ganadores del Premio, incluyendo a la Madre Teresa, quien recibiera el Premio inaugural en 1973, el Dalai Lama (2012), y el Arzobispo Desmond Tutu (2013). El Premio Templeton fue otorgado el año pasado a Su Majestad Rey King Abdullah de Jordania por sus esfuerzos para promover un Islam que afirme la paz y buscar la armonía religiosa dentro del Islam y entre el Islam y otras religiones. El Ganador de 2017 fue el filósofo estadounidense Alvin Plantinga, quien con su trabajo convirtió al teísmo en una opción seria dentro del mundo académico. Martin Rees (2011), John Barrow (2006), George Ellis (2004), Freeman Dyson (2000) y Paul Davies (1995) son algunos científicos que han ganado el Premio previamente.

Marcelo Gleiser recibirá el Premio Templeton formalmente en una ceremonia pública en la ciudad de New York el miércoles 29 de mayo.